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Archive for 9/06/17

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¿Te supliqué yo acaso, Supremo Hacedor,

que con arcilla me moldeases como

hombre? ¿Solicité de Ti que me hicieses

salir de la oscuridad?

JOHN MILTON, El paraíso perdido

 

PRÓLOGO

El hecho que fundamenta esta narración imaginaria ha sido considerado por el doctor Darwin (1) y por otros escritores científicos alemanes como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible. No deseo que pueda creerse que me adhiero por completo, a esta hipótesis; sin embargo, al basar mi narración sobre este punto de partida no pienso haber creado, tan sólo, un encadenamiento de hechos terroríficos concernientes por entero al orden sobrenatural.

El acontecimiento queda interés a esta historia no tiene las desventajas inherentes a las narraciones que tratan de espíritus o magia. Me sedujo por lo nuevo de las situaciones que podía llegar a provocar, puesto que, si bien es físicamente imposible, otorga a la imaginación la posibilidad de adentrarse en las pasiones humanas con más comprensión y autoridad de las que ofrece el simple relato de hechos estrictamente reales.

Me esforcé, pues, en conservar su adecuación a los principios elementales de la naturaleza humana; no dudé, sin embargo, cuando se trató de crear innovaciones en las posibles síntesis que admitieron tales principios. Esta norma se halla ya en la Ilíada, el poema épico de la antigua Grecia, en La tempestad y El sueño de una noche de verano, de Shakespeare y, con más claridad todavía, en El paraíso perdido, de Milton. No es, por lo tanto, excesiva presunción, ni siquiera para un humilde novelista que sólo desea distraer al lector o conseguir una satisfacción personal, emplear en sus escritos una licencia o, mejor, una regla que ha hecho surgir las páginas más bellas de la poesía y sublimes combinaciones de afectos humanos.

El fundamento de mi relato me fue sugerido por una simple conversación. Comencé a escribir tanto para distraerme como porque me brindaba un medio de ejercitar las posibilidades que albergaba mí espíritu. Pero, a medida que la obra iba tomando forma, otros motivos fueron añadiéndose a los iniciales. No me es de ninguna manera indiferente la reacción del lector frente a las creencias morales que expresan mis personajes. No obstante, mi primera preocupación en este campo ha sido evitar los perniciosos efectos de las novelas actuales y presentar la bondad del amor familiar, así como las excelencias de la virtud universal. Las opiniones de los protagonistas vienen influidas, es lógico, por su carácter particular y por la situación en que se hallan; no han de ser consideradas por tanto como las mías propias. Del mismo modo no debe extraerse de estas páginas ninguna conclusión que pueda llegar a perjudicar doctrina filosófica alguna.

La autora ha puesto gran interés en la redacción de esta novela, ya que comenzó a escribirla en el escenario grandioso donde tiene lugar la parte más importante de la acción y, por añadidura, en unión de compañeros a los que le sería muy difícil olvidar.

En efecto, pasé el verano de 1816 en los aledaños de Ginebra. La estación fue fría y lluviosa aquel año y, nosotros nos reuníamos noche tras noche en torno al hogar donde ardía un gran fuego de leños, divirtiéndonos en relatarnos, unos a otros, historias alemanas de espíritus y fantasmas, que habíamos aprendido en nuestras correrías. Estos cuentos nos surgieron la idea de escribir algunos por nuestra cuenta con el mero fin de distraernos.

Dos amigos –uno de los cuales ha escrito, ciertamente, una historia mucho más digna de agradar al público que todo lo que pueda imaginar mi cerebro –y yo misma decidimos, por lo tanto, escribir cada uno una historia basada en manifestaciones de lo sobrenatural.

Pero el tiempo mejoró súbitamente y mis amigos me abandonaron para emprender una gira por los Alpes. Los magníficos panoramas que se ofrecían a sus ojos pronto les hicieron olvidar el menor atisbo de sus evocaciones espectrales. Esta narración es, por ende, la única que ha logrado verse terminad (2).

Marlow, setiembre 1817

 

  1. Mary w. Shelley hace referencia al doctor Eramus Darwin, excéntrico investigador y abuelo de famoso Carlos Darwin, autor de El origen de las especies e iniciador de las teorías evolucionistas. (N. del T.)
  2. Ciertamente, cuando Mary W. Shelley redactó este prólogo, sus palabras podían considerarse ciertas. Pero dos años más tarde -1819- aparece The Vampire, de John William Polidori –atribuida inicialmente a Lord Byron-, otra de las historias que se gestaron en las veladas nocturnas de Villa Diodati. (N. del T.)

 

 

Edición a cargo de MANUEL SERRAT CRESPO

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Frankenstein o el moderno Prometeo. Barcelona. Montesinos Editor. 1971. Págs. 23-25.

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Dedicado a la memoria de mi abuelo Carlos Enrique Uribe Arboleda, ser humano por naturaleza, filántropo por convicción.

 

“¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real-maravilloso?”

Alejo Carpentier

 

LO REAL-MARAVILLOSO

 Mientras la duquesa se paseaba por las anchas calles de Castilla presumiendo su collar de plata, en el Nuevo Mundo un perro bebía del río más dulce a la vez que de su hocico colgaba una gran pieza de oro.

REALISMO MÁGICO

 Un indio perdió su empleo porque no pudo recoger del río, para el cacique Caonabo, la arena que este necesitaba. Se quejaba de que bajo el agua era mucho más el oro que la arena.

GUAYACANES

Los indios sonreían cada vez que veían florecer los guayacanes. Sabían que se trata de la rencarnación de los grandes caciques que habían enterrado coronados de oro.

CUNA

 Los historiadores se debatieron por siglos sobre la verdadera ciudad natal del Almirante. Hasta el sol de hoy ignoran que el Almirante nació en la isla que él llamó “Santa María” el día que se encontró con el Nuevo Mundo.

EL TESORO

 Entre los habitantes del Nuevo Mundo corrió la voz de que estaban llegando barcos cargados de hombres armados buscando tesoros, razón por la cual decidieron recibirlos con oro. Esto con el fin de que no se les llevaran el maíz.

LOS SIGNOS EBRIOS

 Uno de los navegantes del Almirante aseguró que la flor de granadilla era una señal de Dios que anunciaba el mundo que se les otorgaba por su fe. Argumentaba que la corona de pétalos tubulares de la flor era la corona de espinas de Jesucristo en la cruz, los tres estigmas eran los clavos con que había sido atravesado y los pétalos rojos eran la sangre de cristo. Los indios no entendían sus palabras pero sabían que deliraba como consecuencia de toda la chicha que había bebido ese día.

LA SONRISA DEL MANATÍ

A Pedro Gómez Valderrama

Juan Rodríguez Bermejo, expresidiario y miembro de la tripulación de la nao La Pinta, vio en el manatí, cegado por el deseo, los pechos de Sancha la sevillana, las nalgas de la Mari-Juana de Moguer y las caderas de Giacomina la napolitana. Llenas de lujuria, las manos del expresidiario resbalaron por la piel del manatí que, después de la faena, sonrió complacido.

Microrrelatos Bilingües

Emberá Eyabida

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  1. ¿En la construcción y formación de su creación e intervención en Round, qué lo llevó a ello y como se decidió en usted, esa tarea y que carácter le ha dado?
  2. ¿En la tarea de esta estructura teatral, que él propone y se presenta en Round qué relación tiene con su vida teatral y como se proyecta desde Round y por qué?
  3. ¿En qué medida de su destino, si el destino puede tener una medida, han incidido en su vida las posiciones estéticas de Charles Bukowski y por qué?

 

LAURA ISABEL ARANGO OROZCO (MERY)

3.jpg1.

Mi intervención en Round nace casi desde mi llegada al Trueque. Luego de un par de meses de haber ingresado al grupo, José el Director, me dijo que le preguntara a Diego, uno de los actores y mi actual compañero de escena, sobre un proyecto de Bukowski. Cuando le pregunté él me dijo que hacía tiempo tenían en mente crear una puesta en escena basados en el cuento “Tú y tu cerveza y lo grande que eres”, pero que hasta ahora no se había podido iniciar el montaje, que solo se habían realizado algunas improvisaciones. Por supuesto mi primera reacción fue ir a la oficina, imprimir el texto y leerlo. Cuando lo leí me sentí cautivada por ese mundo lleno de horrores que plantea Bukowski, y cuando digo horrores, me refiero al licor, la suciedad, los reclamos, los celos, las adicciones, y todo ese mundo del cual yo nunca había hecho parte, hasta ese momento que se generó en mí la necesidad de conocer sobre este autor y su propuesta, que hasta el momento solo había tenido contacto con su poesía. Lo primero que leí fue Mujeres y La máquina de follar, al conocer estos textos hubo en mí una sensación de repetición, sentía que lo que leía era la misma historia, que la variante estaba en que los personajes tenían diferentes nombres, pero el conflicto la mayoría de las veces era el mismo. Al principio hubo una especie de repulsa de mi parte. Luego sentí que si esas historias, que eran tantas, se repetían, debía haber una razón, y comencé a ver ese prototipo de mujer que habita una sociedad machista, a esa mujer que a veces es sometida ante los hombres. Pero no solo vi eso, también vi mujeres poderosas que se salían con la suya. Entonces pensé que nuestra tarea era contar esa historia, la de una pareja que vive en conflicto, como tantas parejas que hay en el mundo. Que nuestra tarea es lograr un grado de conexión tal con el espectador que ellos se pongan en los zapatos de los personajes y que se vayan del teatro con miles de preguntas sobre la cotidianidad de muchos habitantes del mundo, reflejados en esos personajes, que para la mayoría de nosotros es extracotidiana porque es ignorada por muchos.

2.

A mí la palabra “Round” me remite a un combate. El teatro está lleno de combates y asaltos. Yo tuve uno, por poco me quedo sin obra, me iba a dejar quitar el teatro por el sistema, que te llena de cosas, te quita el tiempo y te deja poco para el arte. Estuve como dos meses fuera del montaje, pero si uno es una persona que vive y ama el teatro, de alguna manera vuelve a él. José me dio la oportunidad de volver a la obra y me siento muy agradecida por eso. Porque cuando volví me encontré con una dramaturgia casi terminada, con unos personajes llenos de conflictos y con unos maestros más grandes, porque en ese tiempo que me ausenté Diego creció mucho como actor y había uno nuevo, que es Fernando. Además José, que es mi Maestro, “me ha dado mucha madera” pero me ha hecho crecer como actriz. Entonces el teatro es un “Round”, es un combate constante con el mundo. Los teatreros somos unos locos que peleamos contra el sistema, lo hacemos porque amamos el teatro, por nuestra terquedad tenemos las salas abiertas los fines de semana. Para mí eso es el “Round” y seguiremos haciendo teatro cueste los que nos cueste, seguiremos ganando los combates.

3.

Las posiciones estéticas de Bukowski han incidido en mí mostrándome un mundo desconocido, pero del cual ya hago parte. Mery, que en el texto original se llama Ann, es una mujer alcohólica, de un estrato social bajo, su esposo le da todo lo económicamente necesario para mantenerse viva, es vanidosa, fumadora, celosa, pero es también una mujer que se revela ante su posición. Este personaje incide en mí en la medida en que yo lo represento, para mí ha sido un reto, porque es una mujer que existe, es una mujer que representa a muchas mujeres. También es una responsabilidad que tengo con el personaje, conmigo y con el Director porque en mis manos está transmitirlo como está escrito en el libro y en la dramaturgia. Yo creo que para lograr esto debo vivirlo, vivir el aquí y el ahora, porque eso es el teatro.

 

 FÉLIX LONDOÑO (Director)

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1.

Lo primero es el sumergimiento en el mundo construido por un escritor como Bukowski, siempre coqueteándole al boxeo desde varios de sus cuentos y poesías, esto me lleva a elaborar una dramaturgia con un carácter totalmente utilitarista: Montar una obra de teatro inspirado en la inspiración de otro, “Charles Bukowski”

2.

Bukowski no propone una estructura teatral directamente, es de sus cuentos y poesías desde donde yo parto para darle el carácter dramático y establezco la relación con el lenguaje teatral en que mi vida fluye y desde donde puedo hablar con más seguridad, porque me nutro de imágenes y recuerdos de infancia y juventud, combates pactados a la salida del colegio por los que varios de mi generación pasamos alguna vez, todos hemos sido

3.

En la adolescencia me identifique con sus escritos desde que leí por primera vez uno de sus poemas  “El incendio de un sueño” que incendio en mi un deseo inextinguible por conocer su obra, se puede decir que me volví un joven bukowskiano movido más que al constructo de  su mundo al estado de su soledad en este mundo.

Considero que estoy atravesado por muchas estéticas, por muchos autores, lo que es esencial para la creación artística y dramatúrgica a la que me dedico y entre esas estéticas está la de Bukowski, su crudeza y a la vez su ironía, su humor negro y su amor lujurioso a las mujeres, su soberbia y su obviedad, su forma simple pero directa de decir las cosas, por eso me gusta “decir las cosas complicadas de un modo simple” como Charles Bukowski.

 

FERNANDO RÚA (HENRY CHINASKY)

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1.

Mi participación en el montaje de la obra “Round”, obedece a una invitación que me hace muy amablemente el director del Teatro El Trueque, después de encontrarnos en un Diplomado de Dirección Escénica.

Al saber que la dramaturgia que proponía José Félix en su proyecto, era basada en cuentos de Charles Bukowski, la atracción fue total y decidí aceptar semejante responsabilidad de caracterizar a un personaje con una personalidad imponente, astuta e inteligente y con la capacidad de convencer con las palabras de un escritor-apostador. La construcción del personaje está a partir del mismo Bukowski como modelo, con su álter ego que es Henry Chinasky, pero sin la pretensión de hacer una imitación del mismo autor, al contrario, es aprovechar algunos elementos del personaje real para construir al Chinasky ficcional pero contundente en la teatralidad.

2.

Mi vida teatral comienza hace muchos años donde he vivido distintos géneros teatrales, y cada momento en la escena demuestra que uno cada vez sabe menos de teatro; “Round”, me ha permitido renovar mis humildes saberes dramáticos ya que no soy un actor constante, pero de la mano de José Félix en la dirección me ha facilitado el reencuentro con la creación escénica, que me permiten afianzar la construcción del personaje para que sea creíble, que el espectador vea a un ser real y pueda amarlo u odiarlo, porque es el bien y el mal, porque esta dramaturgia propone los conflictos del ser humano con sus bajas pasiones y todo lo que conlleva, ese realismo sucio de la cotidianidad que identifica a Bukowski, entonces la proyección de los actores con estos personajes permiten al espectador vislumbrar al autor.

3.

A partir del trabajo de investigación sobre la vida y creación literaria de Charles Bukowski, me encuentro a un escritor que plasmó en su obra, todas las vivencias de su vida cotidiana, llevó a la narrativa y a la poética lo fisiológico del hombre, lo emocional e irracional del ser que es una verdad; entonces si esto de beber, fumar, no bañarse, escudriñar en pensamientos perversos con sus bajas pasiones y cuanta acción sucia que haga parte de este realismo cotidiano, me hacen pensar, que todos hacemos parte de esta estética bukowskiana, es definitivo, porque en esa cotidianidad está la dramaturgia.

 

DIEGO LÓPEZ (ROLANDO)

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1.

Al montaje me trajo la invitación del director José Félix, quien me hizo la propuesta desde hace aproximadamente tres años. Acepté porque es un personaje atractivo para cualquier actor, y en general los personajes de Bukowski son atractivos para los actores. Pero al abordarlo comprendí lo complejo que era, tanto por sus rasgos sicológico pero sobre todo por sus rasgos físicos, porque se trataba de representar a un deportista de alto nivel, y cuando comencé la investigación me encontré que sería un reto gigante, porque si no sería un chiste. Grandes actores se han enfrentado a ese reto y esa fue mi inspiración: Marlon Brando, De Niro, D. Lewis, entre otros.

2.

Me propone un reto y un disfrute, es una propuesta naturalista como casi siempre ha sido nuestro estilo, un realismo sucio atractivo, una gran trama creada casi en su totalidad por nuestro director. Desde “Round” nos proyectamos hacer de relaciones triviales y medio vulgares, momentos de densidad dramática y hasta poéticos.

3.

Pues el destino me invitó a este gran Teatro, el Teatro me invitó a conocer a este escritor y yo me decidí a profundizarlo y a representarlo con rigurosidad. No decido montar en el teatro mis preferencias, porque descubrí que todo tema, historia o personaje que el Teatro me ofrece, es el inicio de una intensa historia de amor, porque este es un medio mágico por el que puedo encantarme de absolutamente todo.

 

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QUE LA COMISIÓN DE CREDENCIALES PRESENTO A LA CÁMARA EN SU SESIÓN DEL DÍA 3 DE AGOSTO

La Cámara declara que no es legalmente definitiva la credencial presentada por el señor Antonio Burgos para que lo acredite Represente por el Departamento de Panamá.

Declara así mismo que el señor Antonio Burgos carece de la condición constitucional de haber cumplido veinticinco años, para que se le haya elegido Representante.

Y no se lo reconoce, por tanto, este carácter.

A riesgo de que los autores del informe que acaba de leerse cambien de opinión, y a riesgo de que los Representantes que acepten las conclusiones presentadas, por provenir de copartidarios, les den luego su voto negativo, tengo que decir que, por mi parte, les daré el mío afirmativo y muy calurosamente.

Y eso no por razones puramente de orden político, como lo expresa el Representante Rodríguez, sino también por argumentos del orden legal, tales como los que aduje en mi discurso del sábado, es a saber: porque creo que la facultad de calificación de credenciales que tiene la Cámara no puede reducirse a la forma material de esos documentos, sino a su origen o razón de ser, es decir, a su conformidad con una elección legal. La ley ha establecido encadenamiento indestructible entre la candidatura, durante la lucha electoral, la votación, la computación de los sufragios, la redacción de los registros de escrutinio y la expedición de las credenciales, de suerte que en todo caso éstas resulten teniendo por base y fundamento la unidad de todo el proceso de hechos anteriores, en vez de quedar en el vacío, correspondiendo a votos nulos o, lo que es más, a votos no recibidos.

Porque hay un caso más raro que los supuestos por el Honorable Representante Rodríguez, de credenciales expedidas a extranjeros, a mujeres, a sacerdotes, a menores de edad o a presidiarios, y es el de las expedidas a sujetos que no recibieron votos, o que los recibieron en número inmensamente inferior al de otros candidatos. Eso es, como antes dije, establecer la regla de que la elección se verifica en razón inversa de la popularidad y del número de sufragios recibidos.

Y no es que yo tenga interés personal en que los menores de edad constitucional, ciudadanos Valencia y Burgos, sean expulsados de esta Cámara. Al contrario, en la generosidad de su juventud podría yo fundar esperanzas de que me acompañasen en algunas de las altas empresas que pienso acometer en esta Cámara. Fuera de que tampoco soy partidario de la exigencia, para ser elegido, de mayor edad o de mayor riqueza que las requeridas por la ley para ser elector. Tengo confianza en el sentido práctico del pueblo para designar sus Representantes, y califico de innecesarias, y hasta de presuntuosas, estas andaderas y limitaciones puestas e inventadas por el legislador para guiar a quien, en mi concepto, no necesita de lazarillos. Por ellas, estos dos jóvenes, cada uno de los cuales puede resultar un genio precoz como Pitt, como Pascal o como Pico della Mirándola, pueden quedar incapacitados para asombrarnos con la excelsa exhibición de sus dotes; y por ellas se le niega a un sabio pobre la entrada a esta Corporación.

Pero por sobre todas estas ideas y simpatías personales está el cumplimiento de la Constitución y la ley, y es curioso que quien a ese cumplimiento excite sea “el cabecilla”, como aquí se me ha llamado, en quien –al jurarlas mientras duren sus funciones de Representante- se ha supuesto hipocresía y mala fe, por cuanto se dice que ayer las combatió con las armas en la mano. Yo he prometido explicar más tarde por qué presté ese juramento y por qué me resolví a venir a esta Cámara. Desde luego, en cuanto lo hice abandonando ocupaciones lucrativas y la tranquilidad de mi casa, no fue por el gusto de ver mi nombre figurando en las nóminas de la Secretaria. Tengo una obra que ejecutar aquí, y cuanto puedo, por ahora, decir de ella, es que no es una obra ordinaria ni vulgar.

Cualquiera pensaría que era asunto de delicadeza en el ciudadano Valencia no tomar parte en un debate en que tan directamente interesado va, como no lo han hecho los ciudadanos cuya exclusión he pedido, ni el señor Burgos tampoco. Aunque para proceder de contrario modo, el ciudadano Valencia quizá se funde en el antecedente de aquella oración famosa en el foro romano y que Cicerón denominó Pro domo sua, esto es, por su causa, o en defensa propia. Lo que sí tengo que decir que la fe de bautismo que leí aquí el otro día o ha sido enviada por ninguno de los enemigos que el señor Valencia dice tener en Popayán, ni por ningún oficial de la Curia, sino por un pariente inmediato del señor Valencia, que desea, según parece, impedir que éste acabe de podrirse biche en política.

Por lo demás, es curioso que cuando todos andamos quitándonos años, éstos dos jóvenes quieran a todo trance ponerse dos o tres más sobre su edad, en al feliz ignorancia de lo que ellos significan; siendo así que si gradúan de defecto su juventud, es de los que cada día se irán corrigiendo, sin esfuerzo alguno, de suerte que con una corta espera, el tiempo los habilitará por sí sólo para volver con todo derecho a esta Cámara, donde por ahora la Constitución y la ley no quieren que deliberemos sino sujetos relativamente machuchos.

beneficiencia libro Discursos t 1 cara no 12 09

Discursos. Medellín. Beneficencia de Antioquia. Lotería de Medellín. Tomo I. 1977. Págs. 72-73.

 

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[A AUGUSTA LEIGH]

Venecia, 13 de enero de 1817

Mi querida Augusta – entre el mes pasado y lo que va de éste te he escrito dos veces. Tu carta del 4 ha llegado hoy. Veo que ya tienes los poemas. Haz el favor de decirme si Murria ha omitido alguna estrofa en la publicación. Si es así, me enfadaré con él muy seriamente. El número de las que envié era de 118 para el tercer Canto. No mencionas las últimas cuatro dedicadas a mi hija Ada; esperaba que te gustarían al menos a ti. A estas alturas no me importan mucho las opiniones y en mi fuero interno estoy convencidote que este Canto es lo mejor que he escrito; tiene profundidad de pensamiento a lo largo de todo el Canto y la fuerza de una pasión reprimida que es preciso sentir antes encontrarla; pero hay que leerlo más de una vez, porque es algo metafísico, y de un tipo de metafísica que no todo el mundo entenderá. Jamás pensé que fuera a ser popular y si lo fuera no lo tendría en mucho, pero gustará a aquellos a quienes va dirigido. No te olvides de decirme si se ha suprimido algo en la publicación. Los versos sobre Drachenfels, dirigidos a ti, deberían estar (y supongo que están) en el centro del Canto, y el número de estrofas en total es de 118 –más cuatro de diez versos que empiezan por “Drachenfels”, los versos que te envíe entonces desde Coblenza junto con las violetas, querida.

¿Has recibido también Chillón y el Sueño? Y este último, ¿lo has entendido? Si Murray ha mutilado el manuscrito por sus  tendencias tories o por sus ideas sobre el respeto a la famili, no se lo perdonaré, y tarde o temprano me enteraré, de eso estoy seguro, y de decirle lo que pienso, también.

El otro día te escribí acerca de Ada, si todavía se niegan a responder, tomaré medias legales para obligarles a hacerlo, y he dado órdenes a Hanson en este sentido. Recuerda que yo no lo he buscado, que no lo deseo y lo lamento, pero exijo una promesa explícita de que Ada no saldrá del país bajo ningún pretexto, tanto si su madre se va como si no y por lo más sagrado que no hay medida que yo no tome para impedirlo si no responden a mi justicia petición. Esto digo y esto haré. Acabarán por volverme loco, y lo que me extraña es que todavía no lo esté.

De Venecia ya te conté cosas en una de mis cartas, no tengo mucho que añadir. Ya te dije que me había enamorado, que probablemente me quedaré aquí hasta la primavera y que estoy estudiando el idioma armenio. Marianna no se encuentra muy bien hoy y esta tarde me quedaré a cuidarla. Es Carnaval, pero las mascaradas aún no están en su apogeo. Catalini llega el día 20, pero ya tenemos música soberbia y una ópera mejor que en Londres y un teatro más bonito llamado la Fenice, donde tengo un palco que me cuesta unas 14 libras esterlinas por toda la temporada, en vez de las cuatrocientas de Londres y el palco es mejor, y la ópera también, además de la música, la puesta en escena es insuperable. También hay un ballet, inferior al canto. La Sociedad es como toda Sociedad extranjera. También hay un Ridotto. Se me acabó el papel.

Siempre tuyo, B

Edición, traducción y prólogo de EDUARDO MENDOZA.

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Débil es la carne. Correspondencia veneciana (1816-1819).Madrid. Tusquets Editores. 1999. Págs. 71-72.

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