Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 10/07/17

1

Alaben otros ¡oh poeta! la perfección de tus ánforas cinceladas. Yo prefiero decirte que tu verso sabe hacer pensar y hacer sentir; que tu poesía tiene un ala que se llama emoción y otra a la que se llama pensamiento. Siendo igualmente justo, te habré dicho, sin duda, mucho más. Los que en tiempos cercanos recorrieron la senda que va de las estatuas esbeltas y delicadas de Gautier a los grandes mármoles de Leconte, amaron en el poeta el don de una impasibilidad que resguarda a las líneas del cincel impecable del peligro de un estremecimiento Menos paganos, nosotros gustamos de recordarle nuevamente el mito del pelícano; porque, sin dejar de tener la idolatría de la forma, necesitamos, a la vez, un arrullo para nuestro corazón y un eco para nuestras tristezas. Ellos le hablaban para decirle: “Haznos, estatuario, una estatua. Que llore o ría; que muestre el gesto del amor, de la meditación, o del desprecio. Pero que sea perfecta y que sea pura”. Nosotros le decimos: “Escúlpenos una elegía en mármol negro; y haz de modo que bajo los pliegues harmoniosos de la túnica parezca latir un corazón”. Llenos de estremecimientos íntimos, al mismo tiempo que de sueños ambiciosos de arte, nosotros quisiéramos infiltrar las almas de los héroes de Shakespeare en el mármol de los dioses antiguos: quisiéramos cincelar, con el cincel de Heredia, la carne viva de Musset.

Panida. Nro 1. 1915.

1.jpgPanida. Edición Facsimilar. Colección Bicentenario de Antioquia. Medellín. Fondo Editorial EAFIT. 2015. Pág. 13.

Read Full Post »

1.jpg

En el retrato que ha pintado Emile Deroy –una de las escasas obras maestras que nos ofrece la pintura contemporánea- aparece Charles Baudelaire a los veinte años, cuando rico, feliz, amado y ya en los linderos de la celebridad, publicaba sus primeros versos, consagrados por el París que dicta sus fallos al resto del mundo. ¡Singular ejemplo de un rostro verdaderamente divino, que atesoraba todas las perfecciones, todas las fuerzas y todas las seducciones más irresistibles! Las pestañas son largas, finas, abiertas en arco suave, y velan una pupila ardiente, oriental, de color oscuro. Los ojos rasgados, profundos, de brillo fogoso, dulces e inquisitivos a un tiempo, acarician, interrogan y escrutan cuanto les rodea. La nariz, irónica, correcta, de líneas acusadas y vigorosas, redondeada y prominente hacia el extremo, hace recordar las palabras del poeta: “Mi alma se sumerge en los perfumes, como la de los demás hombres en la música”. La boca es la línea suave, sellada por un fino humorismo, de pulpa carnosa, fresca y encendida, que hace pensar en la madurez de algunas frutas. El mentón es romo, pero de contorno poderoso y altivo, igual que el de Balzac. Todo el rostro tiene una palidez mate, pero la piel transparenta el tono rosado de la sangre rica y saludable. Lo rubrica una barbilla aniñada, graciosa, de joven dios. Corona la frente, alta, espaciosa, soberbiamente modelada, una cabellera abundante, rizada y negra, que recuerda la de Paganini y cae sobre un cuello que envidiarían Aquiles o Antinoo”.

1.jpg

2.jpgTraducido del francés por SERGIO DEL VALLE y F. J. SOLERO

1.jpgBaudelaire por Gautier. Gautier por Baudelaire. Dos biografías románticas. Madrid. Nostromo. 1974. Págs. 10-12.

Read Full Post »