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Archive for 14/07/17

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NOTA PRELIMINAR

Al publicar sus Obras poéticas completas a los 30 (1), el sr Hulme ha dado un envidiable ejemplo a muchos de sus contemporáneos que han tenido menos que decir.

Se reimprimen aquí por camaradería; siguiendo una buena costumbre, propia de la Toscana y de Provenza; y, en tercer lugar, por conveniencia, visto lo delgado de su tamaño; y como rememoración, visto que evocan ciertas noches y encuentros de hace dos años, bastante aburridos en la época, pero muy agradables de recordar ahora.

Lo mismo que para la “Escuela de los Imaginistas”, que pudo o no haber existido, sus principios no fueron tan interesantes como los de los “dinamistas inherentes” o los de Les Unanimistes, aunque probablemente sonaron más que los de cierta escuela francesa que consiguió prescindir de los verbos por completo; o de los impresionistas que parieron

“Cerdos rosa floreciendo en la ladera de la colina”; o de los post-impresionistas que suplicaban a sus damas que apoyaran su cabellera color azul pizarra sobre sus costados de color frambuesa.

Ardoise rima en consonante -¡ah, qué rara consonante!- con framboise.

En cuanto al futuro, Les Imagistes, los descendientes de la desaparecida escuela de 190, tienen eso en su haber.

Me abstengo de publicar mi anunciada Memoria histórica de sus antecesores porque el Sr. Hulme ha amenazado con dar a la imprenta la propaganda original.

 

  1. P.

 

OTOÑO

Un toque de frío en la noche otoñal…

Salí a dar una vuelta

y vi la luna rojiza apoyada en un seto

como un granjero rubicundo.

Yo no paraba de hablar, aunque cabeceaba,

y en torno estaban las tristes estrellas

con rostros blancos como niños de pueblo.

 

MANA ABODA

La belleza es el tiempo indeleble, la vibración estacionaria, el éxtasis fingido de un impulso detenido incapaz de alcanzar su fin natural.

Mana Aboda, cuya forma encorvada

es el cielo en círculo arqueado,

parece quejarse siempre de un dolor desconocido.

Pero un día le oí gritar:

“Estoy harto de las rosas y de los poetas cantores…

todos vestidos con ropas que les vienen grandes” (2)

 

SOBRE EL MUELLE

Sobre el muelle tranquilo a medianoche,

enmarañada en las desmesuradas alturas de los cabos del mástil,

cuelga la luna. Lo que parecía tan lejano

no es más que una pelota olvidada por un niño después de jugar.

 

EL TERRAPLÉN

(Fantasía de un caballero caído en una noche fría y amarga).

Antaño, encontré el éxtasis en la finura de los violines,

en el brillo de tacones de oro sobre el duro pavimento.

Ahora veo

que la calidez es la materia misma de la poesía.

Oh, Dios, empequeñece

la vieja sábana del cielo comida por estrellas,

que pueda envolverme en ella y descansar tranquilo.

 

CONVERSIÓN

Iluminado el corazón, me adentré en el bosque del valle

en la época de los jacintos,

hasta que la belleza con traje perfumando

me envolvió y sofocó. Estaba rodeado,

quieto y privado de aliento

por el encanto que es el eunuco propio de ella.

Ahora atravieso el río definitivo

de forma ignominiosa, en un saco, sin ruido,

como cualquier turco fisgón atraviesa el Bósforo.

  1. El sr. Pound ha exagerado notablemente mi edad. T. E. H.
  2. “Jospeh” era el nombre que se daba al atuendo popular que usaban para montar a caballo las mujeres en la América colonial. (N. de los T.)

 

1.jpgPersonae. Barcelona. Ediciones Hiperión. 2011. Págs. 515-521.

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Chicago, 2 de marzo

Desde hace ya algún tiempo soy uno de los mayores accionistas de la Novel´s Company Ltd., y como estoy transitoriamente en Chicago quise visitar el laboratorio de la sociedad.

Entre todos los productos presentados en papel impreso y ofrecidos al público, la novela es el más solicitado y el que más se vende, de modo que surgió en el cerebro de un joven amigo la idea de levantar una verdadera industria cuyo objetivo sería ofrecer a los consumidores, y en grandes cantidades, un material novelístico tipo standard. “La fantasía al servicio de la evasión”, tal sería la fórmula básica de la Novel´s Company Ltd. La novela, que ha llegado a ser para muchas personas un producto de consumo diario y de primera necesidad, no podía ser dejada a la anticuada producción individual casi artesana, no podía quedar librada a la iniciativa privada.

El establecimiento donde se fabrican en serie las novelas, se levanta junto a las orillas del lago Erie, y se compone de varios cuerpos distribuidos en un jardín, pabellones en los que se han instalado las diversas reparticiones. La división del trabajo se aplica aquí rigurosamente, y es la clave de la producción industrial en masa.

En uno de los pabellones trabajan los especialistas en paisajes agrestes y los de escenarios urbanos; en otros los que preparan las descripciones de interiores y de mobiliarios: desde la taberna negra hasta el castillo del multimillonario. En un tercer pabellón se afanan los creadores de tipos femeninos de toda clase y media: aventureras de mediana categoría, vírgenes ricas y enamoradas, damas adúlteras, campesinas del Oeste, mulatas delincuentes y prostitutas fatales. En otro pabellón próximo se elaboran los tipos masculinos: los gangster, los cowboys, los políticos, los bailarines profesionales, los conquistadores de salón y los aprovechadores de mujeres. Luego está el pabellón de delitos e intrigantes alternativas tenebrosas; otro da cabida a los peritos en erotismo, en toda clase de inversiones y perversiones sexuales, los que son asesorados por médicos psicoanalistas y meretrices retiradas. No falta una biblioteca de novelas, de todos los tiempos y países, utilísima para las imitaciones y plagios; en ella un lingüista adscripto a la sección vocabularios sugiere a los obreros principiantes y menos expertos los términos de los diccionarios técnicos: el slang y el argot.

En el centro del parque se alza el edificio de la dirección central, donde un grupo de ajustadores bien pagados, utilizando las diversas partes proporcionadas por los repartos antes mencionados y unificándolas, elaboran novelas bien confeccionadas, de acuerdo a los módulos y especies preferidos por el gran público.

El director general, un viejo novelista que en tiempos pasados fue bastante popular en los Estados Unidos, me dijo que ahora la producción se orienta, por razones económicas, hacia dos tipos de novela: La Novela Venérea (con una juiciosa dosis pornográfica) y la Novela Criminal en dos subespecies: aquella en la que triunfan los delincuentes y aquella en la que triunfan los policías. La Novela Sentimental y la Psicológica se hallan en el mercado en franco descenso, igual que la Histórica y la Social, y añadió:

  • Nuestra producción media anda alrededor de unas doscientas novelas mensuales, pero esperamos aumentarla en el año próximo. Los obreros que se ocupan de la fabricación suman quinientos, en su mayor parte son jóvenes diplomados en las universidades, y también hay experiodistas y literatos fracasados. Pero no faltan mujeres, quienes han demostrado ser trabajadores diligentes e incansables. Naturalmente, tenemos una grandiosa tipografía dotada de máquinas modernísimas, y una oficina comercial que por medio de agentes y representantes distribuye nuestras novelas haciéndolas llegar hasta los lugares más remotos del país. Nuestros productos standard han conquistado millones de lectores porque corresponden perfectamente al tipo promedio de los gustos. Sumadas en total, nuestras tiradas anuales ascienden a varios millones de ejemplares, nuestro éxito es inmenso y seguro, la ganancia comienza a ser activa. En la próxima asamblea de accionistas podremos proponer un dividendo del 12 %.

Salí muy satisfecho de la fábrica Novel´s Company Ltd. El negocio se desenvuelve de una manera inmejorable y estoy satisfecho por no haber invertido mis dólares.

Traductor: CARLOS JUAN VEGA

El libro negro. México. Editorial Época. 1952. Págs. 56-59.

 

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Fue más tarde por la inspiración que me produjo un libro para niños titulado Tetes de Rechange que por juegos surrealistas como el cadáver exquisito que concebí (y llevé a cabo) esta pequeña obra, que permite a cualquier persona componer a voluntad cien mil millones de sonetos, todos ellos, por supuesto, regulares. Es, al fin y al cabo, una especie de máquina de fabricar poemas en número limitado, aunque es verdad que ese número limitado provee lecturas para casi doscientos millones de años, leyendo veinticuatro horas por día.

Para componer estos diez sonetos, me fue necesario seguir las siguientes reglas:

  1. Las rimas no debían ser demasiado banales (para evitar la chatura y la monotonía), ni tampoco muy raras o únicas (-inze, -once, -orze, por ejemplo); era necesario que hubiera en los cuartetos al menos cuarenta palabras diferentes y en los tercetos, veinte. No tenía importancia que las palabras iguales rimasen en el mismo verso, porque estos no se leerían al mismo tiempo; solo me permití romper esta licencia en los casos de “beaux” (sustantivo y anglicismo) y “beaux” (adjetivo).
  2. Cada soneto debía, si no ser perfectamente claro, tener al menos un tema y una continuidad, si no los otros 10 no habrían tenido el mismo encanto.
  3. La estructura gramatical, finalmente, debía ser la misma y mantenerse invariable en cada sustitución de versos. Una solución simple podría haber sido que cada verso conformara una proposición principal. No me permití este recurso salvo en el soneto 10 (¡el último!). También tuve cuidado de que no hubiese desacuerdos entre el género femenino y el masculino, o el número singular y el plural, de un verso a otro, en los diferentes sonetos.

2

3

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Es fácil comprobar, cuando se ve que cada verso está impreso sobre una cinta independiente, que el lector pueda componer 10 sonetos diferentes, o sea cien mil millones de poemas. (De un modo más explícito, para los escépticos: a cada primer verso del total de diez primeros versos, uno puede hacerle corresponder diez segundos versos diferentes, por lo tanto hay cien combinaciones posibles para los dos primeros versos. Cuando se agrega un tercer verso, las combinaciones posibles alcanzan las mil. Para los diez sonetos, completos, de catorce versos, se obtiene el resultado enunciado en el título.)

Si lleva 45 segundos leer un soneto, y 15 segundos cambiar las cintas en que están impresos, a un ritmo de lectura de 8 horas por día, durante 200 días al año, se tarda más de un millón de siglos en agotar las posibilidades del libro, mientras que leyendo todo el día, los 365 días del año, lleva 190.258.751 años, más algunas horas y minutos (sin tomar en cuenta los años bisiestos y algún otro detalle).

Publicado como Introducción a Cent mil millards de poemes, París, Gallimard, 1961, aparecido también en La littérature potentielle, París, Gallimard, 1973, y en Antologie de  l´Oulipo, París, Gallimard, 2009.

Traducción / EZEQUIEL ALEMIAN

Edición al cuidado de / EZEQUIEL ALEMIAN y MALENA REY

Introducción / MARCEL BÉNABOU y EDUARDO BERTI

5Oulipo. Ejercicios de literatura potencial. Buenos Aires. Caja Negra Editora. 2016. Págs. 143-145.

 

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