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XX (FRAGMENTO)

 

“La intriga y la traición llegaron al escenario de La Hora Señalada, con un nuevo montaje de Hamlet. Su director, Arley Vásquez, habla en exclusiva para la Revista Mercurio.

(…)

MERCURIO: -¿Adaptador antes que autor?

ARLEY VÁSQUEZ: -Soy un animal escénico. He escrito algunas dramaturgias, dos las han montado grupos distintos a La Hora Señalada y tres mi grupo en los primeros cinco años de existencia. He escrito guiones cinematográficos y actuado un poco en televisión, pero lo mío es el teatro. Y adaptar los clásicos me llena enormemente también como creador.

M: -Es su quinto Shakespeare. Ha hecho dos veces montajes de obras que ya había montado. ¿Por qué?

AV: -Lluis Pascual dice que podría quedarse la vida entera haciendo Hamlet. Pienso igual. Para un director es un desafío impresionante. Shakespeare pertenece a las ligas mayores. Desde que estaba en el colegio quise montarlo… Tuve que esperar hasta tener mi propio grupo. Llegó el día de ponerme en ello y me di cuenta del tremendo lío en el que me había metido. Al principio lo veía como si se tratara del Everest: un gigante invencible. Y luego, simplemente, comencé a escalarlo poco a poco, sin mirar apenas la cima…

M: -¿Es necesario el teatro? ¿Para qué sirve? ¿Se hace estas preguntas?

AV: -Continuamente.  ¿Lo que hago es teatro? ¿Qué clase de teatro estoy haciendo? William Rodríguez, nuestro asesor literario, dice que el teatro se encarga de transformar el asco del mundo en poesía. Eso es lo que intento. Hamlet reiventa el mundo. Esas es la única mara de entendernos entre los seres humanos. El teatro nos responde porque es el espejo de nuestros actos”.

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El fiscal rosado y la extraña muerte del actor dramático. Editorial Universidad Pontificia Bolivariana. 2017. Pág. 110.

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LA PERSONALIDAD DE KANDINSKY (1877-1944)

 

Lo que más sorprende de Kandinsky a todos lo que lo han conocido en la intimidad es la sorprendente armonía de su vida tomada en su conjunto, así como la personalidad que esa vida irradiaba. Una personalidad sin ángulos agudos, sin disimetrías aparentes o reales. Una vida artística y privada que derivaba con la mayor naturalidad –en su conjunto, pero también en sus más pequeños detalles- de una personalidad acabada en sí misma. Personalidad que supo expresarse de una manera plena tanto en su vida como en sus obras de arte, sin que dicha expresión la haya desfigurado en lo más mínimo.

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Más allá de lo que se haya podido decir sobre la oposición entre clasicismo y romanticismo, su vigencia sigue siendo válida y a ella es preciso recurrir cuando hay que expresarse brevemente. Así, si comparamos la vida de Kandinsky con las biografías de los grandes románticos, la primera tentación sería calificarla de “sosa” o “banal”, no pudiendo rectificar este juicio sino constatando que su vida fue esencialmente clásica: es decir, lúcida y serena, y sorprendentemente equilibrada.

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Como en todo clasicismo verdadero, el equilibrio que Kandinsky alcanzó en su vida no se realizó ni a costa de su “fuerza” ni de la “tensión” de su obra. Y la armonía de su personalidad tampoco fue adquirida a cambio de una simplificación que habría significado un empobrecimiento. Por el contrario, es precisamente la extrema riqueza de esta personalidad la que determina su armonía interna y manifiesta. El equilibrio sólo era posible porque cada punto quedaba compensado por su contrapunto. Esto hacia que sus sentimientos –familiares, sociales o políticos- fuesen sólidos y profundos: nada perturbaban, ya que se encontraban en armonía entre sí y con su conjunto. La razón podía pues permanecer lúcida y serena contemplando el equilibrio de una vida de por sí apasionada.

El hombre que, a los treinta años, tuvo la lucidez de abandonar una brillante carrera de estudioso y jurista para consagrarse por entero a la pintura, no era desde luego ajeno a la “pasión”. Pero puesto que la necesidad del arte y la investigación científica no hacían sino dar salida a dos aspectos complementarios de una personalidad única en sí misma, esta transposición radical de la existencia supuso conflicto alguno. Y así, sin brusquedades ni conflicto, Kandinsky pudo vivir y trabajar en climas políticos dispares y en ambientes culturales muy diversos. Multiforme por naturaleza, supo integrar fácilmente todo lo que era verdadero, bello y bueno. Sólo el mal, en todas sus formas, era para él absolutamente inaceptable. Así, pintó y enseñó durante años en la Alemania de Weimar con la misma rectitud con que aceptó del gobierno hitleriano el único honor que cabía: el visado de salida…

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Quizá contemplando la obra pictórica de Kandinsky sea como mejor se le comprenda en tanto que hombre. En efecto, su pintura no es sino “expresionista”, pero no era para “expresarse” para lo que cogía el pincel. Sus cuadros y dibujos tenían por objeto revelar los aspectos objetivos del ser, inexpresables si no era por medio de formas y colores. Pero justamente a través de ese arte veía y mostraba en lo real lo que él creaba en su propia existencia, expresando a través de ella su personalidad: tranquila, equilibrada y serena, dotada de riqueza armoniosa y contrapuntica, siempre concreta en su universalidad.

1946

Edición de MARCO FILONI

Traducción YAGO BARJA DE QUIROGA

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Kandinsky. Madrid. Abada Editores. 2007. Págs. 64-68.

 

 

LA DIALÉCTICA DE LO REAL Y LA IDEA DE LA MUERTE EN HEGEL (FRAGMENTO)

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(…)

La Libertad y la Individualidad del Hombre presuponen pues su muerte. Y lo mismo sucede con la historicidad, puesto que como hemos visto, no es otra que la individualidad libre o la libertad individual o individualizada.

Para Hegel la Historia comienza con la “primera” Lucha por el Reconocimiento, que no sería lo que es, antropógena, si no implicara un riesgo de la vida. Y la Historia en su conjunto es una evolución de la “contradicción” (widerspruch) que nace de la solución “inmediata” (unmittelbar) de ese primer conflicto social humano, por la oposición (Entgegensetzung) del Despotismo y la Servidumbre. En consecuencia ninguna razón ni posibilidades de ser, si el Hombre no fuera mortal. Resulta sencillo advertir que es exacto.

En efecto, si el hombre viviera eternamente (= en tanto que dure el Tiempo) podría por cierto “sufrir una evolución” como el animal o la planta. Pero al “evolucionar” en el Tiempo, no haría sino “desarrollar” una naturaleza determinada, eterna, dada de antemano o impuesta; y su evolución no sería nada menos que un drama histórico del cual no se conocería el fin. Lo serio (sérieux) sólo interviene en una situación histórica y sólo transforma en “histórica” una situación existencial dada en la medida en que el Hombre puede torcer definitivamente su destino humano, en el cual la Historia está limitada en y por el Tiempo, y por tanto si el Hombre, que es su creador, es mortal. Merced a la finitud esencial del Hombre y de la Historia ésta no es una tragedia; es una comedia representada por actores humanos para diversión de los dioses, que son los autores, que por consiguiente conocen el resultado y por la misma razón no pueden tomarla en serio, ni en verdad a lo trágico como tampoco los propios actores, si saben que desempeñan un papel que se les ha asignado. Lo que engendra la seriedad que caracteriza la participación efectiva de un hombre en la Historia, es la finitud de toda acción histórica, vale decir, la posibilidad de un fracaso absoluto: seriedad que permite al hombre que crea la Historia prescindir de todo espectador que no sea él mismo (1).

En definitiva, la muerte humana se presenta como una “manifestación” de la libertad, de la individualidad y de la historicidad del Hombre, es decir, del carácter “total” o dialéctico de su ser y de su existencia. Más particularmente, la Muerte es una “aparición” de la Negatividad, que es el verdadero motor del movimiento dialéctico. Pero si la muerte es una manifestación de la dialecticidad del hombre, es porque ella lo suprime dialécticamente, es decir, que lo conserva y lo sublima y en tanto que supresión dialéctica se diferencia esencialmente del simple “final” de un ser por completo natural.

Una vez más, no puede plantearse en Hegel una “supervivencia” del hombre después de la muerte; esa supervivencia lo mantendrá eternamente en el Ser dado, es incompatible con la finitud esencial de todo ser dialéctico. En y por su muerte el hombre se aniquila por completo y en definitiva: deviene la Nada pura (Nichts), si así puede decirse, dejando de ser Ser-dado (Sein). La “supresión dialéctica” por la muerte y la muerte es pues distinta de la inmortalidad.

(…)

  1. La solución propuesta por Platón y retomada por Kant tampoco es satisfactoria. Según Platón-Kant, al ser eterno o inmortal, cada hombre elige (fuera del Tiempo) una existencia particular determinada, que vive durante cierto tiempo. Pero es evidente que tal existencia temporal nada tiene de histórica. Lo serio consiste cuanto más en la “elección trascendental”: su realización temporal no es más que una comedia, de la cual es difícil decir por qué y para qué se representa, ya que se conoce por anticipado el contenido y el desenlace. Además, si el hombre eterno sólo interpreta un papel temporal, es porque hay algo (en realidad Dios) que le impide interpretar otros (sobre todo si éste que ha representado termina mal): no es libre pues en tanto que eterno. Además, no se entiende por qué el hombre trasmundano elige un papel y no otro, ni por qué elige un papel “malo” (al menos que elija precisamente “al azar”, vale decir, sin ninguna libertad). También Calvino tenía razón en sostener que en la hipótesis platónica la elección del papel está necesariamente determinada por Dios, y no por aquel que parece hacerlo. En resumen, si cada hombre puede elegir cualquier papel y si la exclusión de los papeles distintos que él ha elegido le ha sido impuesta por Dios, este último es el que particulariza su universalidad, y el hombre es sólo un individuo por y para Dios.

Traducción de: JUAN JOSÉ SEBRELI

Revisión a cargo de: ALFREDO LLANOS

La dialéctica de lo real y la idea de la muerte en Hegel. Buenos Aires. Editorial La Pléyade. 1984. Págs. 101-103.

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-G. L.: El traslado de Rasinari a Sibiu fue un trauma para usted. ¿Qué hay de su contacto con Bucarest? ¿Cómo era la Bucarest de su época de estudiante, de los años treinta? ¿Qué representó para usted? ¿Y la Biblioteca de las Fundaciones Reales? ¿El café Corso? Cuénteme cómo pasaba un día cualquiera en aquella época.

-E. M. C.: Cuando me enteré, en diciembre de 1989, de que la biblioteca de las Fundaciones Reales había sido destruida, fue un gran golpe para mí. Durante cuatro o cinco años estuve viviendo en Bucarest en una residencia que no tenía calefacción. Así que me pasaba todo el tiempo en la biblioteca. No me movía de allí. Para mí, Bucarest se limitaba más o menos a eso. Allí leí muchísimo, sobre todo libros de filosofía alemanes. A veces venía conmigo Constantin Noica, no muy a menudo, la verdad –él era rico y no tenía necesidad de ir a la biblioteca. Evidentemente también iba al Corso. Conocí a un montón de gente en aquella época, muchos de ellos hombres destacables, sobre todo fracasados, tipos que se pasaban el día en el café arreglando el mundo… confieso que era la gente más interesante de toda la que conocí en Bucarest. Eran tipos que no hacían nada especial en la vida, pero que poseían una inteligencia totalmente excepcional. Fue allí, naturalmente, donde conocí a Petre Tutea.

1.jpgPetre Tutea (1902-1991)

-G. L.: ¿Era ya en aquella época un pensador místico, como le gusta definirse hoy en día?

-E. M. C.: De él se me ha quedado grabada en la memoria la siguiente escena. Un día, compra el Pravda –no estábamos lejos del palacio real-, lo coge, hace la señal de la cruz y empieza a cubrirlo de besos. Así, de repente, en mitad de la calle. No sabía ni una palabra de ruso. En aquella época era marxista; un marxista entusiasta, místico.

1.jpgCioran y Tutea / 1937

-G. L.: “El hombre más extraordinario que jamás he conocido”, ha dicho usted refiriéndose a él. ¿Qué tenía para resultar tan fascinante?

-E. M. C.: Tutea no era un hombre, era un universo. Tenía momentos de inspiración y de exaltación que podían ser fácilmente interpretados como arrebatos de delirio por quienes no sabían apreciarlo. De hecho podía decir cualquier cosa, porque carecía estrictamente de sentido práctico; construía todo un sistema a partir de un dato cualquiera. Era -¿cómo explicarlo-, era él mismo el centro de su propio pensamiento, y nunca se le ocurría preguntarse si aquello sobre lo que estaba elaborando una teoría era realizable o no. Cuando desarrollaba una idea, no tenía en cuenta ni las cosas ni a la gente. Recuerdo que el Ministerio de Economía facilitó un día al Ministerio de Defensa un informe sobre el potencial industrial del país. Bueno pues Tutea, que en aquella época era funcionario del Ministerio de Economía, redactó un informe larguísimo, muy interesante, con un estilo filosófico que utilizaba la terminología de la escuela alemana, donde desarrollaba una especie de filosofía de la defensa. Este informe fue a parar a las manos de no recuerdo qué coronel o general, que evidentemente no lo entendió en absoluto, de tal forma que acabaron por anularlo todo. Tutea se proyectaba en la historia con la misma falta absoluta de sentido práctico. Y eso también resultaba fascinante. Él, que en la vida cotidiana era un hombre extremadamente afable, habla de los políticos de la época en general como si se tratara de sus rivales personales. Era una especie de duelo entre “yo y ellos”. Entraba en escena con tan gran convicción que a fuerza de discutir sobre la historia acababa por atribuirse el papel principal. Era totalmente imposible comprender a este personaje si no estaba dispuesto a entrar en un sistema de ilusiones y en su megalomanía. Cuando se discutía con Tutea, había que admitir que su yo era una especie de absoluto y aceptar que se manifestara como si acabara de ser elegido jefe del Estado o del universo.

 

-G. L.: ¿Pero todo esto era una farsa o era auténtico?

-E. M. C.: Siempre era sincero. Tutea es un hombre que no miente. Es él mismo en todo lo que dice; un hombre puro, incapaz de actuar con cinismo, ni en su forma de pensar ni en la vida.

 

Traducción de EVA CALATRAVA

 

 

Los continentes del insomnio. Entrevista con E. M. Cioran. Barcelona. Debats. 1996. Págs. 55-57.

 

I

CHAQUETA PARA LA LLUVIA

 

No es necesario tener vidas extraordinarias, es suficiente estar presente en lo simple. Darle valor a lo ordinario por ordinario y repetitivo. No hay grandes misterios.

 

COSECHA DE TIBIEZA

 

Pagar a tiempo la salud y la pensión no me hace

un ciudadano ejemplar.

Los buenos pierden

y nadie quiere esforzarse de verdad

Ahora que nos ataca tan fácilmente la moral y

esa falsa igualdad

Somos valientes hacia fuera,

en las marchas y las quejas ajenas.

Adentro sigue el miedo

Desconociendo que todo puede ser peor

y lo será,

No hay causa ajena que no sea propia y el mal se

combate con el mal

Es la historia

 

Nada en un flan de oportunismo

y mediocridad.

 

 

REDES

 

Floto entre ideas e idea,

Con intermitentes paradas entre una y otra,

Y algún sueño baboso y reparador.

No necesito ir de frente para avanzar,

Me desplazo en diagonales y me multiplico

donde no hay luz.

El final demora el abismo en el que tan desesperados y convencidos estamos.

Oyendo lo que queremos oír,

Fascinados en el poco espacio estrecho donde

todos disfrutan de nuestras fotos y compañía.

Que torpe es el ruido.

El petróleo cae y los tontos suben.

No podría ser un mejor lunes

para abrazar la soledad.

Los que buscan la libertad

en algún lugar se gritan.

 

YA NO

 

Nada se hace más fácil con el tiempo

Tengo una necesidad por algo

que desconozco y no se detiene

A pesar de tener todo, me encuentro vacío

Puedo caminar y correr con facilidad, pero nado

sin remedio en una espantosa

insatisfacción sin nombre

¿Y cuando me dicen poeta, a qué se refieren?

¿Qué saben ellos de poesía?

¿Y yo, que solo siento, y soy menos que una

roca, qué se de vivir?

No trato de dar respuestas con esto, ni con mis

actos diminutos e irreconocibles.

Veo en todo lo que me rodea una inmensa y

estética pretensión por estar bien y sonreír,

como si hubieran algo malo en dudar, en sentirse

perdido y ser nada.

 

RESIGNACIÓN

 

No sé qué esconda la felicidad

o si me ha mordido

Todo lo que quiero es abrazarte y darte besos en

el cuello y tocarte y respirar este aburrimiento

fuera de mí

Fuera de mí para el mundo

No hay nada peor que entregarse

Sabiendo que la vida es plana y corta, veloz

Y sin chance.

 

II

 

EL BUEN PERDER

 

Más allá de fin, la única respuesta a un esfuerzo, es la voluntad. Lo que no pasa, nos mantiene a flote. Flotar es una forma de no ser. No ser resistirse y resistirse es contemplar. No hay camino correcto cuando el camino es lo único y todo. Ante todo ansío desaparecer.

 

SEÑOR SOFISTICACIÓN

 

(A John Cassavetes)

 

Tan pronto tenga tiempo voy a llenar todas las

hojas de la agenda que me regalaste con mis

angustias, nombres, telefónnos y frases de películas y canciones.

No puedo parar porque no quiero hacerlo.

Primero lavaré los olores picantes y salteados de mis pantalones,

Luego me tumbaré de pie donde pueda, y me veré confundido y tenso.

Nadie es tan original,

Nadie piensa tanto tan diferente,

Nadie ve tanto lo que piensa

no con las marcas que Cassavetes dio a sus bailarinas antes de salir con el señor sofisticación.

Estoy ansioso por ver todo,

Por recordar donde estaba,

Por recorrer de nuevo mis tradiciones. ¿es tan

fácil no luchar?

Ahora quiero comer,

Siempre que no pienso en ti quiero comer,

Es una enfermedad.

El frío no quiere que nos veamos

Ni tampoco el tiempo,

Nunca hay tiempo para algo así.

 

Descubrí que soy un siete, un investigado.

¿Qué dice esto?

Cambiaría alguna palabra el rumbo de las cosas.

¿Pudiese inventar una palabra que sea

melancolía, la panza llena, sol,

perros y lo mejor de ti?

No pensemos en la suerte.

Digamos que nos conocimos.

No cambio mis formas dependiendo de la sombra que mejor me cubra.

Amo lo que amo por la misma razón que me

Alejo del arribismo y la zalamería. Lejos de

aburrirme, tengo mucho y lo mismo que decir.

Aparte de tener amigos que visitar.

¿Y esos que escriben en inglés, piensan en inglés también? ¿Resuelven sus cosas así? ¿O solo llaman la atención y quieren a toda costa notoriedad? Me entrego a un lenguaje para llegar a ti.

 

 

CIRCO PARAÍSO

 

Las neveras del mundo están llenas de gaseosas

coloridas y oscuras

La gente se refresca y sonríe

Desde que mi abuelo murió

las cosas se vinieron a menos

sobre todo la finca.

Más allá de mi inconsistencia,

Empiezo a sentir orgullo de lo que soy

Sin necesidad de verme

O hablar sobre lo increíble que estar conmigo

en cualquier lado

Solo nosotros cuidamos de nosotros,

Y cuando paso mi mano sobre tu cara y alejo

esos mechones de tus labios,

no es más que mi mano pasando sobre tu cara y

alejando los mechos de tus labios.

Es fácil llegar a los destinos,

lo largo es tomar la decisión.

Unas cuadras más allá del olor a frituras,

me atasco con esas ideas geniales

que no alcanzo a escribir.

A la vida me enfrento imaginando y con poemas

que no dejan beneficios. Cuando me ven

perdido por ahí, estoy en toda la existencia

No duermo en un sofá

Caigo en los detalles de los demás

En las historias sin finales

Mientras duermo dejo mi imperio para después

cuando cambien los colores de las luces de los semáforos

y la gente esté

menos confundida y necesitada. No entiendo

por qué tanto afán,

Por qué me tienen que rapar el vaso de ron

y quitarme lo mío de la boca.

No creo que sea imposible ser artista y alguien normal,

Alguien estafado y que compra papel.

Sin la necesidad de llamar la atención cada vez que sea posible.

 

porque conquistan bosques y montañas

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El buen perder. Medellín. Fallidos Editores. 2017. Págs. 12, 16, 17, 19, 23, 26, 29-30, 35-36.

 

 

 

LLUVIA

El cielo se cansó de ser viento y distancia,

se acuesta en caminos

de fríos horizontes y nieve solitaria.

La nostalgia abre las venas

que desangra en los ríos

el abrazo de un adiós.

El fuego solo cambia la forma de la herida.

Pero el dolor no sabe de colores,

verde o blanco es igual

para un alma que es aire.

En la plenitud del tiempo,

una nube mide sus pasos

con las alas de un pájaro

que aprendió a llorar.

MIENTRAS TANTO…

 

Sufro la emboscada de la noche.

Su ambiciosa luz hace transacciones

con lo que queda de mis ojos.

Su aliento recorre mi cuarto,

provoca temblores involuntarios

en un alma deshabitada de cuerpo.

La escucho por voz primera,

pero no entiendo su mirada

¿de qué hablan sus caricias?

Cuando sus palabras son el mudo aleteo de una despedida.

Escribo sobre las náuseas

que me provoca la rutina del día.

Dormir es para gente normal.

Simplemente oscurezco en mi cama,

mientras la noche desayuna los miedos que,

a las dos de la madrugada, bosteza mis sueños.

PALABRAS OSCURAS

 

El silencio se desliza ausente detrás de tus ojos,

se parece a la mirada que imita

un nido abandonado.

Estampida silenciosa

para nada modesta;

que bien puede ganar

una competencia de canto para muchos.

En tu garganta se hallan vestigios

de palabras fosilizadas.

Otras, pagan su condena entre dientes;

aunque a veces un grito se oye como una fuga;

más que a desesperación.

Es que no sé,

si curarte la boca

o callarte la herida.

Eres igual a un bosque abandonado.

Yo, al lienzo de un cuervo

que busca refugio en tus ramas.

El silencio y la noche

nunca dejarán de verse a escondidas

aquí en mi pecho hay un lugar,

donde la madrugada

siempre duerme.

SENTIDOS

 

Cuántos días serán,

que han costado estas noches

de veinticuatro horas planetarias.

La madrugada corre con

el tiempo de una estrella,

que no apresura su resplandor

a pesar de tanta oscuridad.

He visto los sonidos nocturnos,

parecen una tarde que corre a toda prisa

para esconderse tras las montañas.

Oigo los ojos,

parecen una tarde que corre a toda prisa

para esconderse tras las montañas.

Oigo los ojos,

en el estruendo de una mirada;

cuando un arco iris se desploma

ante una mañana gris.

Palpo las palabras que emiten tus caricias;

gritan adiós, pronuncian lágrimas,

deletrean de rodillas un jamás.

Todo es tan siniestro,

como saborear tu sonrisa fingida.

Cuando la realidad muestra sus dientes

en una máscara blanca

sin ojos, sin manos, sin ti.

ARTE POÉTICA

El poeta es un místico.

Desnuda la piel

que tienen las cosas

y descubre el alma que hay

detrás de la forma.

La rosa

solo es un disfraz,

pues la verdadera flor renace sencilla

en las letras de un poema.

CAMINATA

 

Acaricio las plumas del ave Fénix.

Anoche me contó que se había cansado

de renacer entre las cenizas.

Y caminamos por el antiguo sendero

donde solía quedar el corazón.

Mientras yo pateaba las piedras

y jugaba a darles rostros del pasado.

Él conversaba de los miedos que no escogimos

y lo innecesaria que son las alas

cuando solo nos preocupamos por tener

algo bajo los pies.

Llegamos al final del camino.

Sorprendidos por todo el espacio que había.

Como un cosmos abandonado

o un garaje de estrellas con el letrero de:

“SE PERMUTA”.

Y sentados en una pequeña piedra roja,

mientras hacía el vino un fluido para mis venas.

El ave Fénix se prepara un té con las cenizas

que no usará más.

EL ESPEJO

 

En esta casa hay espejos vacíos

y existen soledades llenas

de ausencias.

Las ventanas,

avistan simulacros de aves

en el osado azul de una tempestad.

Y luego la noche aparece desnuda

en la opacidad del cristal,

harta de polvo y olvido.

Sí, la veo como es,

desnuda de soles y bullicios pretenciosos.

Escucho su voz invocando recuerdos,

sobre terrazas de gatos que corren

en el improvisado aleteo de pájaros moribundos.

Me acomodo el cabello, me limpio las mejillas,

pero el espejo sigue nostálgicamente vacío,

en su nocturna mirada.

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Réquiem. Medellín. Fallidos Editores. 2017. Págs. 17, 19, 20, 23, 28, 31, 35.

 

A las mujeres de mi vida:

mi madre, mi abuela y mi tía, luz es inspiración.

 

A mi amado esposo,

guía de los sueños posibles.

 

 

El mundo está en mí.

No me apartaré.

Acojo todos los colores, el

estío dentro de mi otoño,

porque sé que no

hay fin, que no habrá término.

Todo comienza y termina en mí.

Yo soy el infinito proyecto de mí misma

por encima de mí

me sobrevuelo.

 

Chantal Maillard

EXILIO

 

RAPTO

 

Un temor acunado detrás de todo nacimiento, deshila el rostro de mujer que conocí en mí y la forma suspendida se detiene en el vacío. Las manos de un antiguo sustantivo femenino han de retornar el hilo a la madeja.

Solo un ritual de títeres puede salvarme, de encontrarme siempre ajena –distante-, como una máscara que acaba de caer, recordando que no puede salvarse del derrumbe.

CATACRESIS

 

Que nada

se dibuje en ti, sombra o abismo.

Que nada

sea entre nosotros más que

el sordo rumor de la llovizna.

Que nada

emerja, que no exista siembra,

arado o voz vacilante en tu nombre.

Todo lo ha consumido

el animal interior que desataste

entre la soledad y la sequía.

DON DE ELUDIR

 

Caen sobre los días como alud

imágenes que figuran personajes extraviados

entre pasajeros y andantes,

buscando una sola boca que me nombre.

Esa boca mía y tan ajena, en las bocas que desea,

oculta tras la máscara de sombras tras el incendio adivinan los escombros,

cubren con abismos, el límite de luz de los instantes.

Advierto una palabra a punto de caer al precipicio

a punto de ser un destino en la penumbra y estos

ojos vuelven

lejos de la orfandad de mi cuerpo al horizonte.

Dice ELUDIR y me abandona.

DESIERTO

 

DELIRIO

 

a Melancolía/Giorgio de Chirico

Entrados en un laberinto de sombras:

espacio volátil que se aparta en la fuga del aire, el eco del sonido, que es búsqueda y espejo, me persigue.

Espero silente, su dibujo en este lugar olvidado es el trazo del desierto que nadie ha visto.

¿Soy la sombra?

¿El cuerpo que da la sombra?

¿Soy quien habita el intersticio de la sombra y el reflejo?

Todas las formas se acunan en este hilo de palabras.

En el fluir de las arenas son otros los temblores de la imagen.

Sonrío con aire de secreto.

AL MARGEN DE LOS HUSOS

 

Eres el poeta, al fin y al cabo cuentas con la gracia de hacer cortes en el tiempo. Accedes a lo visible, desde dentro, fabricando desiertos que hipnotizan el dolor. Un pensamiento se detiene entre ti y el universo.

Olvidas nombrar.

En el fondo, las preguntas te devuelven la inocencia;

como un don desciende hasta ti, esa palabra que permite conocer de nuevo.

No siempre es lícito decir, pero en suma, ese es el momento: la creación, un instante desierto, justo en medio de la maravilla de lo simple.

 

A Ana y el Caos

Las mujeres que habitan en mí

se han tendido al silencio

y si acaso la noche, entre cuerpos pregunta,

la huella del temblor aguarda, en la memoria

de sus manos incendiadas.

Las mujeres que habitan, son como granos de arena que el tiempo descuelga

en otra mirada, ajena en el cristal.

Las mujeres que habito

laten sumergidas en silencio

como puertas que deciden no abrirse,

por el azar de la memoria.

Puertas que suspenden la historia y la posibilidad,

Aferradas al espejo de la vida.

¿Soy acaso una puerta sellada en mi memoria?

REFLEJOS

A Leonora Carrington

 

Y pensar que estás allí, que duermes

en mi oscuridad de mujer

Minna Roselli

Para dibujarte en sueño,

junto a mis fantasmas en la noche.

Llamo al deseo por su nombre,

dejo que repose frente a tus años grises.

Clamas a la juventud en la ventana.

Eres una mujer que busca

su otra cara de mujer,

tras la oscuridad añeja

de unas horas azules.

Acudo a nuestro encuentro.

Busco una imagen dónde disolver,

ese óleo informe, que se posa

tras mis pasos.

Jugando cartas a la intemperie de tu mundo

arderá en mis días esta soledad

que hiede tu locura.

-¡Qué no amanezca tan pronto!- dices

fabrico con tus cartas escaleras en el tiempo.

*

Hay quienes preferimos

cerrar los ojos

y quienes gritan a viva voz su dolor.

Los que cerramos los ojos

ciframos en la oscuridad

el acontecimiento,

los que gritan, se desgarran

en el estruendo, en el vacío.

Nosotros, con los ojos aún cerrados,

pero con el restante cálculo de los sentidos –aun

latiendo-

lo sabemos todo, lo padecemos todo.

Nadie les advirtió que transitamos, con la mirada oscura,

un río de cuerpos calcinados, reducidos, enfermos.

Nosotros, los ocultos, aprendimos a vivir

entre las sombras del dolor.

Ellos, los visibles, marcados por el fuego,

Fueron a dar donde esperaba la muerte.

SILENCIO

 

A mi abuela, que es más del cielo que mía.

 

EL HILO

 

I.

 

El hacer

el deber

el querer

se disputan el tejido a voluntad,

asentados sobre el cuerpo, como lazos

que sujetan lo que animaba la vida.

Ella se disuelve lentamente:

es el hilo de otros días perdiendo su forma.

Es el hilo, resuena, ha decidido convertirse en memoria.

Madre de todas las acciones que en mí reposan,

sagrado significante femenino.

El hilo se ha ido, es ahora una madeja

que sopesa la tarde en los recuerdos,

descubre que no ha inventado palabras

para la atrocidad

INNOMBRABLE

con la que el tiempo pasa

y ahora no deja de latir.

II.

 

Está en el hilo, siempre en el hilo,

golpeando las paredes

que componen mi cabeza.

Mi asilo: cada instante

no tejido

muriendo, en tu ausencia.

*

Heredo mis dones al vuelo

la mano que toma el aire

y en ella sobrevive la palabra.

 

Mi casa solitaria

la dono a una ciudad invisible

ciudad-reflejo.

 

Los espejos que me contienen

destinados al azar

una mujer o diosa que busque eludir su corteza

como quien inventa la máscara.

 

Regalo mis temblores

para invertir relojes

tiempo de arena movediza

en el cerrar

de mis párpados.

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El don de eludir. Medellín. Fallidos Editores. Págs. 18, 20, 23, 37, 38, 39, 40. 46, 53-54, 57.

 

Este poemario está dedicado a mi madre,

por todo su amor, por sus cuidados, por creer en mí…

 

 

EL LADO VIVO

 

DEJA QUE SEAS POEMA EN MÍ

 

Deja que seas poemas en mí

Déjame leer tu espalda

Cómo si fueras el libro abierto

Más profundo a la claridad

Déjame leer en tus manos

tu boca

tus ojos

tu piel

Lee en mis pechos

todo el amor y la dulzura

que tengo para darte

Como santo pecado,

como dulce fruta en medio de la luz del sol

Déjame leerte hasta que mis ojos duelan

y qué el dolor sea dulce,

y qué la muerte sea corta,

Qué el remolino de vivencias

nos acoja en la clandestinidad

Abrazos y besos sólo para nosotros

egoístas para el mundo y ante él

Tú y yo

solos, en la oscuridad abismal

Sólo la luna iluminándonos

Sólo nosotros dos

Así, créate en mí

Sé poema

Déjame leerte,

qué mis ojos buscan la necesidad de hacerlo

y mis manos buscan acariciarte

como el pasar de cada hoja.

 

FOTOMETRÍA

 

Como deshaciendo los pasos,

He desaparecido y reaparecido las horas inconclusas del amanecer.

El brillo de alba ha penetrado fuertemente en mis ojos

Y el color rosa del destino se ha puesto sobre mis mejillas chatas

El silencio de las horas tristes

Se ha incrustado en mi sonrisa y ha doblegado el camino recto del aire

Llevándolo hacia mis caderas,

Donde baila con el fulgor de instantáneas descargas de luz.

Millones de Quasars han chisporroteado desde mi ventana

Y han roto con dureza sus cristales

La energía galáctica ha robado mi humanidad

He viajado en milésismas de segundo

Por quinientos planetas extrasolares,

Las estrellas con gratitud responden ante mi visita.

El campo burbujeante de partículas subatómicas

Ha destrozado en tres trozos mi cráneo,

Mi lóbulo frontal se desliza en movimientos zigzagueantes

Hacia la nebulosa Rosseta

Y su esplendor ha devorado lentamente toda mi materia gris.

Mi mente es carcomida por neutrinos

Y en el profundo silencio del universo

Mi alma yace danzando tres pasos fríos entre Saturno y Urano.

La marea me ha clavado en el Sol

Y mis fragmentos de uñas han resplandecido

más fuerte que cualquier astro

He desaparecido, ya lo soy todo.

 

ALÉTHEIA

 

¿Cuántas voces han silenciado mi llanto?

Mis manos arrastrándose en el suelo

Han encontrado gusanos

El humo es la invasión sobre mi vida,

Me ahorca como la cuerda

Que he colgado en la mañana

Y he dado mil saltos

El olor a fruta podrida me despierta de mis sueños

El frágil abrigo de la madrugada

Se ha roto en mil pedazos

¡Sácame del abismo, tírame a lo desconocido!

Rompe mi pierna

Y hazte un collar con todos mis huesos

Yo desapareceré,

Seré mil granos de arena que se chocan contra el mar.

 

DAIMON

 

Le has regalado flores a otros vientos,

Mientras yo guardo mis silencios

Que me carcomen el cráneo

Te has burlado de mis palabras

Y las has depositado en excremento

Mientras yo me remuerdo las horas

Y la boca

Por no poder hallarte

Tú has estado jugando con mi cuerpo,

Lo has sepultado en un campo fangoso,

Te has ido yendo,

En tu camino riéndote

Y dejándome con los gusanos

El vino tinto es mi vitalidad

Lo voy inyectando en mis venas,

Me entrega el regocijo de la reencarnación

Mi cuerpo ha sido enterrado,

Mi voz se ha visto silenciada

Por el hambre de la carroña

Y tú sigues tocando esa melodía de marcha fúnebre

Que tanto te alegra…

Y te has ido riendo con el viento, las puertas se han cerrado.

 

DEL LADO MUERTO

 

LA NAVE DE LOS LOCOS

“Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.” – Kahlil Gibran.

 

Acontece que muy pocos sabemos

Lo que es estar entre estas cuatro paredes,

Respirar sobre ellas,

Sentirlas…

Darse en la cabeza contra el inodoro

Doblegar a los internos

A las sensaciones del Bupropion

Matar de un martillazo a los caza ratones

Rezar una oración

Por el psiquiatra tratante

Chocar tus sueños

Sobre la almohada sucia y olorosa,

Poner tus anhelos en una copita para los medicamentos

Y entregar tu vida a un vaso de agua.

Los puños entrecortan

Por estar atados de pies y manos

Ante la crucifixión

Y desvanecerse lentamente

Por la abstinencia de los miedos

Yo muero,

Resucito y corto mi rostro

Sobre los cables del electroshock

No respiraré más…

Me pudro y siento

Cómo mi sexo se carcome a las cucarachas

Nada más queda…

Cuento: uno, veinticinco, tres, cuarenta y nueve…

Y mi piel se ríe de mí mientras la baño

No digas más…

Plácidamente huirá la basura

Y se estancará sobre las enfermeras

Sucede que existo, fumo y mis dientes tambalean.

CIVITAS

Tan solo basta con dar un paseo por la ciudad

Y ver los dolores y horrores que ella derrama

A gritos silenciados para los que no quieren oír

Tantos dolores censurados,

La sonrisa apagada de un niño

Cuyo amor familiar le ha sido negado

El cuerpo vendido de unas cuantas niñas,

Jugando a ser mujeres, sumergidas por el dolor

De su vacía alma

Madres sufriendo los dolores de una guerra absurda,

Qué apagó la vida de sus hijos

Gente caminando entre la velocidad de la vida,

Como si no les importase nada,

Solo caminar con cierta velocidad,

Y una persona al lado de la otra es totalmente ignorada

En esta ciudad donde a nadie le importa nada,

Ni siquiera a ellos mismos

Yo dos mis paseos cotidianos

Mirando las esperanzas de la gente

Qué son entregadas a una falsa cruz

Donde la ley no da la ley,

Benefactores de injusticias

La pobreza carcome el corazón gris

De la inmensa ciudad,

El ruido incesante flota por la horrorosa atmósfera

Yo prefiero silenciar,

Seguir dando mi paseo,

Dar algunos pasos y sentarme en la acera,

A presenciar la asquerosa pesadilla de la vida

Monstruosa sensación la que se invade sobre mí

Me molesta, me asquea

Una ciudad que olvida e ignora

La suciedad que sus habitantes

Han decidido obsequiarle

Una ciudad golpeada,

Sumisa ante tanta frialdad

Una ciudad, sí… solo una ciudad

Ante tanto caos en mi pensar,

Prefiero levantarme

E irme de aquel sitio,

Recordando aquella melodía de cierta canción.

 

VACÍOS

 

Miradas que se dan al escondido

Y no encuentro receptor

Silencios que cantan y apuñalan

Mil veces mi pecho

Mi habitación vacía de humo

Y yo aquí escribiendo

Un paupérrimo “poema”

¿Para quién?

Se lo regalo a lo lejano

Al miedo

A lo que no pudo ser

A dolor de mi vientre

Con gritos desgarrados

¿Y por qué no?

También se lo regalo a él

Yo aquí,

En este cuarto gris

Bebiendo a sorbos

Mis lágrimas

Mis dolores

Mi cuerpo entero

Hay tanto gris

Qué no sé cómo cogerlo

Carcome las paredes

El piso,

El techo

Mi cama cubierta por mis cabellos

Es lecho de sueños

Y pesadillas aberrantes

El despertar de fantasías

Cada vez se me ve más lejano

Es solo este cuarto y yo

Y el enorme vacío

Y me pregunto:

¿La existencia busca este camino o es mejor morir?

Tan solo dame la mano

Y llévame al callejón de los olvidados.

Podría lamer tus llagas

Y poner en tus ojos el escozor de una rosa marchita

Inyectaré en tus venas la sustancia del sobrevivir

Y agitaré con desmesura tus partes púdicas

Y le mostraré al mundo

Que tus fluidos puede engendrar vida

Pero tu líquido morirá y quedará

Solamente pegajoso en las sábanas

Deja de ignorar tus voces internas

Date una bofetada en el rostro

Y deja correr la sangre a través de tu cara

¡El rastro del amado!

Dejo su vil huella

Pero mi deseo ya está completo,

Ya no te necesito y te echo de mí

Como si fueras una sucia cucaracha

Obtener ese algo deseado y ya después despreciarlo

Porque lo poseíste

No quiero saber de ti, da una vuelta

Y tírate al tren que está por pasar

Observo los pedazos que quedan de ti

Y quisiera saborear con dulzura tu piel cortada

En el solo eco del ladrido de un perro

Puedo escuchar las risas de las hierbas,

De las flores,

De todo ser viviente

Y es que una mínima bacteria

Se arrastra por el mundo

Y de ahí nacen nuevos vientos,

Nuevos alientos

Extirpar de tu mente el tumor maligno

Qué no te deja ver las cosas en su plenitud

Te opaca la vista, te muestra artificios

Extracción de la piedra de la locura

¡NO! ¡ESO NO ES LOCURA!

Es estar ciego y obnubilado por la rutina

El hueso roto de tu pierna se convierte

En el arco de violín que emite la melodía más afanosa

Tu conciencia está perdida,

Solo queda la materia gris nadando entre el hastío.

 

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Ensoñaciones grises. Medellín. Fallidos Editores. 2018. Págs. 12-13, 14-15, 22, 24-25m 30-31m 36-37, 45-51.